Serie Conmemorativa: Por un Planeta 50/50 en 2030 demos el paso para una igualdad de género representativa e inclusiva de la diversidad

Escrito por  Lic. Mariel Ortega

En conmemoración del Día Internacional de la Mujer, COLADIC-RD publica las reflexiones de varias mujeres lideresas de nuestro país en torno al tema de Naciones Unidas este año, "Por un planeta 50-50". En esta serie también se exponen sus opiniones sobre los desafíos de la mujer dominicana desde sus experiencias personales y profesionales.

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Mariel Ortega. Abogada. Magister en Derecho Internacional, Derechos Humanos y Género, de la American University, Washington College of Law, Estados Unidos. Becaria de la Relatoría sobre los Derechos de las Personas LGBTI de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

 Mariel Ortega.

 

Por un Planeta 50/50 en 2030 demos el paso para una igualdad de género representativa e inclusiva de la diversidad

Hoy 8 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer y la oficina de Naciones Unidas para la Mujer –ONU Mujeres- ha elegido como tema de este año la paridad de género bajo el lema “Por un planeta 50/50 en 2030: demos el paso para la igualdad de género”.

Podría parecer exagerado o sorprendente para algunas personas, pero la realidad es que a 71 años de la firma de la Carta de Naciones Unidas ─ primer acuerdo internacional que consagra el principio de igualdad entre mujeres y hombres ─ las mujeres todavía se encuentran en la lucha de alcanzar esa igualdad real y efectiva en los diversos aspectos de su vida. Los cuestionamientos a sus derechos y falta de reconocimiento son abrumadores, la desigualdad salarial y de acceso a oportunidades laborales rayan en lo intolerable. Asimismo, la escasa presencia de mujeres en espacios públicos, puestos de representación popular y de poder es inadmisible.

En razón de esto, a nivel internacional, diversas campañas se han unido a la tarea de abogar por una representación paritaria de las mujeres. Entre ellas, es de destacar aquellas campañas que han criticado la disparidad de género en la composición de los tribunales, órganos de supervisión y organismos internacionales encargados de la promoción y el desarrollo del derecho internacional y los derechos humanos. En efecto, resulta curioso y preocupante que la disparidad se presente en los propios organismos internacionales que están encargados de promover la paridad y que, por tanto, deberían ser ejemplo de una representación justa e igualitaria.

Estas y otras iniciativas como leyes de cuotas de paridad, campañas en redes sociales de #CambiemosLaFoto ─ haciendo referencia a la falta de mujeres en puestos laborales de poder que en su mayoría se encuentran dominados por hombres ─ son sumamente valiosas y necesarias. Sin embargo, varias interrogantes quedan pendientes: ¿qué buscamos con la paridad de género?; ¿es suficiente con satisfacer la cuota 50/50?; ¿es importante la representación de la diversidad de mujeres en ese 50?; ¿es realmente paridad sin inclusión de la diversidad?

Responder estas cuestiones podría resultar vital para la continuidad de aquellas iniciativas que buscan la inclusión paritaria de las mujeres. Ciertamente, si bien puede parecer correcto abogar por la igualdad de la mujer, es fundamental partir de la premisa de ¿cuáles mujeres? y así evaluar si la igualdad procurada es realmente inclusiva.

Naturalmente, la respuesta que debería llegar a nuestra cabeza sería “de todas las mujeres”, pues con la paridad lo que se busca es terminar con la sub-representación de las personas que componen más de la mitad de la población mundial. Una iniciativa contraria, sería desnaturalizada y carente de legitimidad.

Resulta preocupante, entonces, que algo “tan evidente” no se materialice en campañas que abogan por la paridad de género. Si se aboga por “cambiar la foto”, representación paritaria de mujeres en puestos de poder, ¿no faltarían en esas campañas los espacio de las mujeres que pertenecen a grupos minoritarios, tales como trans, lesbianas, bisexuales, intersexuales, indígenas, afrodescendientes? Poco se habla también del papel de mujeres jóvenes en puestos de poder y representación, ¿será que la capacidad de representar y ser una lideresa inicia en una determinada etapa en la vida?

Todas estas cuestiones invitan a una reflexión sobre la representatividad de las mujeres, pues o abogamos por una inclusión de todas sin discriminación, o nos dedicamos a replicar los patrones de exclusión que teóricamente se tratan de combatir y se aboga por una paridad de género meramente cuantitativa, dominada por un grupo de mujeres determinadas, que en realidad no representan el universo y la diversidad de su género.

Es tiempo de promover y llevar a la práctica un vocablo de mujer que no resulte ser limitativo, que vaya más allá e incluya a toda aquella persona que se identifica como mujer. Si vamos a atacar de manera efectiva la falta de legitimidad por sub-representación debemos comenzar por incluir la diversidad de las mujeres en los discursos y publicidades de movimientos y campañas de paridad de género. La discriminación y exclusión de las minorías debe atacarse de raíz y no ser replicada ni por error. Abogar por un planeta 50/50 no es suficiente. Sin inclusión de la diversidad, la paridad de género es ilusoria, ya que carecería de legitimidad, considerando que la diversidad de mujeres queda en igual medida sub-representada.

Hoy 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer detengámonos a pensar en todas aquellas mujeres valiosas que no son consideradas como tal, y quedan al margen de las demandas sociales en favor del reconocimiento de los derechos de las mujeres. Queremos igualdad, representación paritaria, pero de TODAS, no sólo de unas tantas.