Origen del Derecho a la Información

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La concepción del derecho fundamental a la información no nace de forma autónoma, posee una historia intensa que le da el punto de partida una serie de planteamientos que tendrían solución solo desde una perspectiva del Derecho[1].

La existencia tanto de la escritura como de la imprenta han sido eventos históricos que marcan el verdadero punto de inicio de este derecho, surgiendo de la necesidad de propagación de comunicación social. Estas ideas de expresión que buscan la necesidad imperante de explayarse ante la sociedad y que se consolida con la invención de la imprenta, naciendo con éste la libertad de prensa.

El derecho a la información nace de forma accidental e indirecta con un primer instrumento jurídico que data de la época de la Ilustración con la Real Ordenanza sueca sobre Libertad de Prensa  en fecha dos (2) de diciembre del año 1766. Suecia pasa a poseer la primera legislación que adopta la libertad de información, impresión y difusión de ideas proclamando expresamente el derecho de los ciudadanos a documentación oficial:

"En interés de un libre intercambio de opiniones y de una información clara sobre los diferentes aspectos de la realidad, todo ciudadano sueco tendrá libre acceso a los documentos oficiales[2]".

Uno de los puntos que resalta esta Ordenanza sueca es que deja marcado el principio de publicidad en el ordenamiento jurídico sueco que con lleva a una transparencia de la Administración de la época, no obstante del contexto social en que se vivía. Es un punto de partida para todo los países aledaños a Suecia que sienten inquietud por respetar abiertamente la libertad de expresión e información que solo podía ser invocado por los ciudadanos.

Desde un punto de vista social, posee una relevancia marcada de forma que la inclusión de un principio de publicidad obedece a postulados que están conectados con la historia y evolución de la sociedad del momento. Para con relación a lo marca es trascendental, pues las manifestaciones legislativas posteriores a esta Real Ordenanza deben respetar el principio de publicada para el acceso a documentación oficial.

Resulta curioso el orden de nacimiento de ese derecho, pues la única comunicación era la interpersonal lo que con la afortunada invención de la impresa trae consigo el derecho de expresión. No es hasta que se desarrollan los grandes medios de comunicación que el derecho a obtener, buscar y recibir información resulta en principal. Esta progresión historia lo resalta el artículo diecinueve (19) de la Declaración Universal de Derechos Humanos[3]: opinión, expresión, información[4].



[1] ESCOBAR DE LA SERNA, Luis. Derecho de la Información. Tercera Edición. Editorial Dykinson. Madrid 2004. Pág 33

[2] MUSTONEN, Juha. The World’s First Freedom of Information Act. Anders Chydenius Foundation, 2006

[3]  Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: "todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".

[4] Informe UNESCO, 19 c/93, del dieciséis (16) de agosto de 1976, No.38